Treinta

Quien me iba a decir a mi,
que treinta años después,
con sus otoños,
inviernos,
primaveras y veranos,
estaría yo aquí,
con papel y lápiz,
escribiendo sobre mi,
sobre vosotros,
sobre como todo pasa o ha pasado,
o simplemente sigue pasando.

 

Quien me iba a decir a mi,
que seríais tan importantes,
imprescindibles,
fundamentales,
en cada momento,
tanto los buenos,
como en los malos,
juntos los hemos superado,
y me han hecho llegar hasta aquí,
ser como soy ahora mismo,
sin vosotros y esos momentos,
todo hubiera sido,
y sería distinto,
no hubiera importado,
tanta lucha,
tanto sacrificio.

 

Quien me iba a decir a mi,
que cada vez que me he caído,
y no han sido pocas las veces,
habéis estado ahí para levantarme,
en todas y cada una de ellas,
sin preguntas,
sin reproches,
aguantando mi mal humor,
siendo mis confidentes,
mis cómplices,
mis pilares.

 

Quien me iba a decir a mi,
que aprendería a aceptar,
todas y cada una de mis cicatrices,
mis imperfecciones,
y pensar que la vida es eso,
quererse en todas las situaciones,
haciendo auto crítica,
siempre siendo justo,
sin excusas,
sin excepciones.

 

Pues la verdad que no lo sé,
o ¿tal vez si?
odiaba cumplir años,
ahora también,
                                    (eso no cambia),
pero con vosotros a mi lado,
es distinto, diferente,
sois mi fuerza,
mi apoyo,
mis ganas de superarme,
de ser constante y consecuente,
os doy las gracias por todo,
a vosotros,
mis amigos,
mi familia,
mi gente,
os quiero con locura,
me cuidáis y os cuido,
cumplir y envejecer a vuestro lado,
es genial,
soberbio,
hacéis cada día único y diferente.

 

Por treinta años más,
llenos de locuras y aventuras,
decepciones,
amores y desamores,
alegrías,
tristezas y confesiones,
viajes,
tonterías y rabietas,
risas,
enfados y reconciliaciones.

 

Que sean muchas y variadas,
las cicatrices que se queden,
yo las luciré con orgullo,
porque son parte de mi,
son lo que soy,
son lo que me hacen,
único,
distinto y diferente.

                                            José Pérez

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