Mi Suerte

Sentado en el río, mientras escuchaba 
Ludovico y leía poemas de Elvira Sastre,
encontré un trébol de 4 hojas sin buscarlo,
entonces me dije: ¡vaya suerte la mía!
tanta gente buscando y sin encontrarlos,
y aquí estaba él, frente a mi esperando.

 

He de reconocer que los prefiero de tres,
pero esos son tocs que no vienen al caso,
además mi suerte no es el raro trébol,
no,
mi suerte es mi familia, mis amigos,
poder estar aquí sentado, 
leyendo, escuchando música, escribiendo,
disfrutar de, por muy pequeños que sean,
los detalles, los gestos, los momentos.

 

Inevitablemente también pensaba en ti,
¿Cómo no hacerlo si estás allí y aquí? 
Y te dirán que no soy muy recomendable,
lo sé,
¿Pero qué hago?
No te puedo prometer la luna, ni estrellas,
tan solo caricias y versos, debajo de ellas.

 

Mi suerte no sería que vivieras más cerca,
¿Qué más dan cientos de kilómetros?
Si estamos a tan solo un pensamiento,
una palabra o un verso de distancia,
y ya sabes que me encanta versarte,
ponerle palabras a lo que pienso,
no digo y siento, 
perdona soy un cafre y un poco cabezón,
no me lo tengas en cuenta,
no tengo solución.

 

Ya se está yendo el Sol y aquí estoy,
escribiendo y divagando,
sobre todo, sobre nada,
sobre lo que es, ¿lo que será?
no tengo ni la más remota idea,
pero soy un poeta libre,
y aun que las condiciones sean adversas,
jamás dejaré de versar(te) y de soñar(te).
J.M.P

 

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